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Lo Que Carlos Castaneda Me Enseño Sobre El Tiempo

El Tiempo es como un pensamiento o un deseo.

El Tiempo se mide por la intensidad del momento en que estás viviendo.

El Tiempo se suspende cuando experimentas silencio interno.

El Tiempo es una forma de atención.

El Tiempo no es medido por el reloj.

El Tiempo se dobla cuando prestas atención.

¡Son 5 para las 12, me estoy quedando sin Tiempo!

Estoy viviendo en el espacio de no Tiempo.

Estoy frente al Tiempo que se aproxima.

what Carlos Castaneda taught me about timeEstas son algunas de las frases que escuché expresar a Carlos Castaneda desde el momento en que lo conocí. Expresó su preocupación por el tiempo; redefinió su relación con el tiempo, y desafió la idea del tiempo, todos los días.

Castaneda llegó a tiempo a cada cita; no le gustaba que otras personas lo esperaran. Y no esperaba a nadie. El tiempo, cómo manejarlo, cómo estirarlo, cómo experimentar el tiempo no lineal fue una parte intrínseca de mi formación con él.

De una manera calmada y sobria, él hablaba sobre su propia muerte como si fuera algo inminente que sucedería en cuestión de días o minutos. Y, sin embargo, se comportaba como si tuviese todo el tiempo del mundo.

Nunca tenía estrés ni prisa, relajado disfrutaba de sus comidas, no tenía nerviosismo en sus estados de ánimo, incluso bajo la presión de las presentaciones de sus libros o la presión de tener que dar una conferencia a cientos de personas. Se tomaba su tiempo para caminar al escenario para entregar sus pensamientos, con las manos en los bolsillos y una expresión abierta de apertura y frescura. Se tomaba su tiempo para sentir la risa de la audiencia de sus chistes y comentarios, para responder preguntas, para mirar a los ojos y conectarse con las personas.

Todos los días de mi entrenamiento con él estaban llenos de intensidad aprendiendo a detener hábitos inconscientes y crear nuevas formas de comportarme, de ser. Mis días eran largos, como estirados por la intención de llegar a la “iluminación” tan pronto como pueda, antes de que él muera.

En las mañanas temprano iba a la escuela a aprender inglés, luego a trabajar en su compañía, luego a entrenarme físicamente en su estudio por otras 3 o 4 horas. Pero mis rutinas no estaban reguladas por el tiempo, o mi tiempo no estaba regulado por las rutinas, ni por las manecillas de mi reloj, como lo estaba cuando vivía en Argentina. Durante mi aprendizaje no tenía rutinas, ya que Castaneda cambiaba los horarios a menudo y aprendí a fluir con los eventos diarios,  tomar las cosas de a una, como avenían.

Debido a que estaba viviendo en un país nuevo, aprendiendo un nuevo idioma, comiendo alimentos extraños y viviendo con personas que apenas conocía, me sentí como suspendida en el tiempo.

Me permití ‘desaparecer’ por un tiempo del ‘mundo real’, como hacen algunos escritores para escribir una novela, o algunas personas lo hacen después de retirarse para crecer espiritualmente, y renuncié a mi tiempo para seguir un tiempo diferente.

Experimenté la suspensión del tiempo durante las largas horas de practicar secuencias de movimientos, como artes marciales, y largas horas de estar sentada en silencio. Después de superar mi resistencia inicial, tanto físicamente con mis músculos temblando y sin aliento, y mentalmente con pensamientos autodestructivos “No puedo hacer esto”, “esto es demasiado tiempo”, “quiero ir a casa, dormir, comer tacos, etc. “, experimenté estados de éxtasis.

what Carlos Castaneda taught me about timeUna oleada de bienestar y vitalidad fluía por mi cuerpo renovando la alegría de mis articulaciones moviéndose al unísono, la felicidad de mis pulmones expandiéndose por completo, la sangre fresca oxigenada recorriendo todos los vasos sanguíneos y las células de mi cuerpo, eliminando los desechos, desintoxicando, revitalizando mi derecho a pertenecer aquí, en este planeta en este momento.

Después de largos períodos de ejercicios practicados en cámara lenta, pude experimentar la delicada dulzura de la calma y la seguridad de era amada.

Más tarde comencé a experimentar esos estados cuando podando los árboles y trabajando en el jardín. O cuando almorzando con amigas, o incluso en el cine. O al despertar en la mañana, consciente de la singularidad del día, con gratitud consciente, sentada en el borde de mi cama, con los ojos cerrados, tomando las primeras inhalaciones del día, sintiendo mi corazón latir, mi piel suave y cálida, algunos pájaros cantando a la distancia, el bocinazo del automóvil del vecino, el caer de periódico en la calle, el olor a pan tostado, la risa de los niños que pasan por mi ventana en el camino a la escuela, el chapoteo del agua, mi marido en la ducha, mi hijo en el piano tocando la Oda a la Alegría.

La experiencia de esta vitalidad viva sigue fluyendo a través de mí como si mi maestro hubiera creado un vórtice a través del cual todas las experiencias son una y el tiempo es solo una pequeña parte del flujo constante de la vida que sigue sucediendo dentro y fuera de mí.

 

Concurso Parte 2: ¡Inspirándote a escribir!

¡Escribir es uno de los mejores regalos que tenemos como seres humanos y un maravilloso instrumento para dejar un legado. Sabemos acerca de nuestros ancestros, sus conocimientos, sabiduría y filosofías a través de la escritura y esta es la razón por la que te inspiramos a escribir.

Creamos este concurso porque sabemos que muchos de ustedes han sido inspirados e impactados por Carlos Castaneda y sus libros acerca de la sabiduría de los chamanes del antiguo Mexico. ¡Mientras celebramos el vigésimo aniversario de su muerte este año, queremos darte la oportunidad de compartir tu historia con la comunidad y tener la oportunidad de ganar una matrícula gratuita para uno de nuestros próximos talleres en la Ciudad de México, Inglaterra y Moscú! Escribe:  ¿Qué te atrajo de ellos? ¿Qué te inspiró sobre ellos? ¿Cuántos años tenías? Únate a nuestro concurso en Facebook y publica tu PROPIA historia aquí. Cómo los libros de Carlos Castaneda te han inspirado.

¡A continuación encontrarás nuestras historias como ejemplo para inspirarte!

Mi Historia – El primer momento en Que Abrí un Libro de Carlos Castaneda y el Giro que Tomó mi Vida Como Consecuencia

how Carlos Castaneda inspires you contestPor Aerin Alexander

“Para el hombre corriente el mundo es extraño porque, cuando no se aburre de él, está enemistado con él. Para un guerrero, el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, insondable. Un guerrero debe asumir la responsabilidad de estar aquí, en este mundo maravilloso, en este tiempo maravilloso.”
– Carlos Castaneda

Hola, mi nombre es Aerin Alexander y soy la directora del Instituto de Energía, Vida y Ciencias en California. A continuación, comparto con ustedes el primer momento en que abrí un libro de Carlos Castaneda y el giro que tomó mi vida como consecuencia.

Vivía en Buenos Aires, Argentina, en 1994 cuando escuché que Carlos Castaneda estaría en la ciudad para dar una charla a un selecto grupo de personas. Mi primera reacción fue emocional. “Lo que pensé. “¿Él existe? ¿Y él está en Buenos Aires? ¡Qué locura!”

Carlos Castaneda fue un antropólogo y visionario. Sus libros centrados en su aprendizaje con don Juan Matus, un indígena yaqui de Sonora, México, lo catapultaron a la fama en los años 60 y 70. La primera vez que abrí Viaje a Ixtlan, su tercer libro publicado, fue por accidente.

La hermana mayor de mi madre, Rosita, solía trabajar para la editorial Mexicana que publicó los libros de Castaneda en español. Nadie en mi familia era un lector ávido, incluyéndome a mí, y nunca había notado el libro hasta un día especial.

Nuestra familia acababa de mudarse a un departamento encima de un negocio de venta de polos, con baldosas viejas, ventanas rotas y agujeros en las paredes, de un apartamento más bonito, amueblado con alfombras y empapelado y una hipoteca que mis padres ya no podían pagar. Mi padre se vio obligado a renunciar a su trabajo, se negó a ser despedido, debido a la reestructuración que tuvo lugar en la empresa internacional en la que trabajó durante 15 años. Fue un momento estresante: mi padre estaba buscando un nuevo trabajo y mi madre, como de costumbre, estaba a cargo de la reubicación familiar.

Yo estaba ingresando a mi primer año de secundaria y estaba preocupada por mi peso. Estaba demasiado delgada y temía terminar en el hospital como ocurrió el año anterior, cuando fui hospitalizada por una recurrencia de fiebre reumática, la enfermedad de mi niñez. Era muy quisquillosa con la comidas, y bajo estrés, no podía tragar.

El nuevo departamento estaba lleno de cajas, y yo estaba a cargo, entre otras cosas, de organizar los libros. Mientras alineaba los pocos libros que teníamos en nuestra única estantería, Viaje a Ixtlán escapó de mis dedos y cayó al suelo, abierto en la página 15. El texto de esa página comenzaba: PRIMERA PARTE “Parar el mundo”.
Pasé a la siguiente página. Decía:

“Entiendo que usted conoce mucho de las plantas, Señor.”

Castaneda dijo presentándose a don Juan Matus. Pasé las páginas siguientes y paré en la 110.

“Los actos tienen poder”, dijo. “Especialmente cuando la persona que actúa sabe que esos actos son su última batalla. Hay una extraña felicidad consumidora en actuar con pleno conocimiento de que lo que sea que uno esté haciendo bien puede ser el último acto de uno en la Tierra”.

Me enderecé e inhalé; un escalofrío recorrió mi espina. Me senté en una las cajas que estaba vaciando y volví a la página 15 y comencé a leer nuevamente desde allí. Tenía catorce años y, sin quererlo, este libro captó toda mi atención. Los escritos de Castaneda describían al mundo como misterioso e insondable y los humanos, como guerreros con propósito y en relación con el vasto universo. Como un alimento saludable, cada página llenó espacios vacíos creando conexiones y vitalidad dentro de mí.

Sus palabras también sonaban familiares de alguna manera. Nunca había estado en México, pero soñé con la posibilidad de ir algún día. Mi nombre de nacimiento era María Guadalupe y, además de la devoción de mi madre por la Virgen, también había desarrollado mi propio anhelo por México. Aprendí en la escuela sobre Mesoamérica y el conocimiento de toltecas y mayas. Era la pirámide de Chichén Itzá en Yucantán, con su número exacto de pasos que representaban cada día del año y la orientación exacta al sol para reflejar una sombra en cada solsticio, en lo que no podía dejar de pensar. Los mayas vivían en relación con las estrellas, y don Juan le estaba enseñando a Castaneda sobre su vínculo con el universo invisible que lo rodeaba. Pensé que también podría, de alguna manera, sentir mi conexión con todo.

Ese día algo cambió en mí y sentí el surgimiento de un propósito, es decir, de significado en mi vida. De pronto me interesaron los libros y pasé a leer con avidez no solo más de Castaneda, sino también de Nietzsche, Borges, Neruda, Coelho. Mi tiempo estaba perfectamente sincronizado con la disponibilidad de libros. Las librerías estaban abriendo sus puertas en Buenos Aires después de una dictadura militar de siete años que prohibió la venta de libros y la publicación de muchos autores. Siendo una adolescente, no solo estaba hambrienta por aprender, sino que también estaba naturalmente encantada de acceder a lo que había sido prohibido.

Casi 13 años después, estaba estudiando las enseñanzas esotéricas de Gurdjieff y Ouspensky con un grupo de amigos, cuando el coordinador del grupo sugirió que leamos a Carlos Castaneda. Con el grupo, volví a leer Viaje a Ixtlán, y tenía la intención de conectarme más profundamente cada noche para comprender mi propia vida. Como si hubiera sido llamada a una cita, unos meses más tarde conocí a Castaneda en persona en Los Ángeles, y entré en el mundo de los brujos.

Mi Historia Sobre el Conocimiento de los Libros de Carlos Castaneda

Por Sergei Minin

Mi nombre es Sergey Minin. Vengo de la ciudad de Kirov, Rusia y soy practicante e instructor de Being Energy®. Quiero compartir con ustedes mi historia sobre el conocimiento de los libros de Carlos Castaneda.

Era estudiante cuando recibí el libro de Castaneda por primera vez. En ese momento tenía muchos amigos, y a menudo nos encontrábamos, escuchamos música y hablamos mucho. En el texto de una de las canciones escuché la frase “Castaneda no escribió nada al respecto”, y como siempre tuve curiosidad y me gustaba profundizar en las cosas, comencé a descubrir quién era Castaneda. En ese momento Internet aún no estaba desarrollado, recibimos conocimiento de nuestro medio ambiente, televisión, películas y libros. Uno de mis amigos tenía los libros de Castaneda, y él me dio a leerlos, luego leí sus primeros 4 libros, no quedó muy claro y lo abandoné. Fue el primer impulso del Espíritu.

El segundo caso también se conectó con mi amigo. Era muy diferente de todos mis otros amigos: su energía, su actitud hacia la vida. Transmitió puntos de vista extremadamente inusuales sobre la vida, que no estaba en mi familia ni en mi entorno. Hablamos mucho con los nuevos sobre el tema, y ​​él me dio un video cassette con el primer video de Cleargreen “12 movimientos básicos”. Las mujeres en el video (Kylie, Nyei y Reni) me causaron una impresión de misticismo, algo final e inevitable. Se cayó completamente fuera del contexto de mi cultura y mi tradición. Después de haber mirado una vez, puse el cassette en la caja.

El tercer caso ocurrió en algún lugar en seis meses o un año. Después de un viaje a un país vacacional de vacaciones, se activó en mí el virus latente de hepatitis B. Sabiendo esto por primera vez en mi vida, me acerqué a la idea de la muerte. Por primera vez, realmente sentí profundamente dentro, no en el nivel de la mente, que la muerte puede ser muy cercana. Entonces me puso muy serio.

El tratamiento fue difícil y duró más de un año. Dejé de consumir alcohol y cigarrillos y poco a poco mi círculo de comunicación comenzó a disminuir, comencé a pasar más tiempo solo. Luego accidentalmente di con una serie completa de libros a Castaneda, y de inmediato los leí todos.

Fue un efecto ensordecedor, ¡WOW! Un mundo completamente nuevo, incomprensible y muy atractivo para mí es el mundo de los chamanes y la magia. Cambió mucho mi imagen del mundo. Durante la lectura, la pregunta que me atormentaba constantemente surgió: ¿cómo llegar a las mismas condiciones que entrar en ese mundo? ¿Qué se necesita hacer para esto? No había instrucciones para esto en el libro. Justo en ese momento mi amigo se ofreció a participar en una empresa, falló miserablemente, y le debía mucho dinero a los bancos después de eso.

Unos meses más tarde comprendí muy bien que necesito confiar sólo en mí mismo. Era una sensación obvia y fuerte de confianza, desapego, sin piedad, un sentimiento nuevo para mí. Llegó a mí el conocimiento, sin duda interna, de que necesito cambiar, cambiar de ciudad, el lugar de trabajo, a mí mismo.

Pero una vez más no sabía cómo llegar a esto, dónde empezar, ¿dónde están las instrucciones? Un día en un soleado día de verano, me metí en el armario y encontré un video con pases mágicos. Encendí el video y comencé a aprender los movimientos. Unos meses más tarde realicé varias series de movimientos. Entonces no sentí ningún efecto directo de los movimientos, simplemente hice todo.

Los eventos en mi vida comenzaron a desarrollarse. Me mudé a otra ciudad, conseguí un nuevo trabajo, pagué las deudas rápidamente. Y dos años más tarde llegué a mi primer seminario sobre tensegridad en San Petersburgo. Esta es otra historia.

Mi Historia de Cómo Llegué a Descubrir Este Conocimiento

how Carlos Castaneda inspires you contestPor el Doctor Miles Reid

Hola, mi nombre es Miles Reid, y soy el director y fundador del Instituto de Energía, Vida y Ciencias. Conocí a Carlos Castaneda y estudié directamente con él, y en los últimos 23 años he incorporado las enseñanzas de los videntes del México antiguo en mi práctica profesional como médico y en mi vida personal como padre y esposo. Aquí está mi historia de cómo llegué a descubrir este conocimiento.

El nagual Carlos Castañeda me dijo que lo que hace que los eventos sean memorables o significativos no es lo grandilocuentes que son, sino cuando algo -los videntes del México antiguo lo llamaban intento o lo infinito- se cruza en nuestro camino que despierta cualidades inactivas.

Mi vida mientras crecí era convencional. Los valores de mi familia, con médicos como padres, educados en el paradigma de Europa Occidental, se basaron en la ciencia y la lógica como referencia. Ambos fueron amables y nos proporcionaron seguridad y educación, pero no había religión, ni espacio para el misterio ni para el pensamiento abstracto, ni por instrucción o modelo. Si uno fuera a trazar una línea hacia el futuro, siguiendo el curso que mi vida había tenido hasta mi adolescencia, uno podría haber pronosticado fácilmente un resultado similar para mi sentido de la realidad y la visión del mundo cuando fuera grande. Pero, a veces, la vida nos ofrece un evento que, aunque parezca trivial en ese momento, termina alterando todo el curso de nuestro viaje. Esto me pasó con los libros de Carlos Castaneda.

Todo comenzó cuando tenía quince años, en la escuela secundaria. Nuestra profesora de biología habitual se había enfermado y un suplente vino a reemplazarla. Se llamaba Julio Alfano y en clase habló de cosas extrañas que parecían no tener nada que ver con la biología; habló de estar en un estado de silencio, de meditar y conectarse con el universo.

Después de ese día regresó para “enseñar” nuestra clase varias veces. Él abrió el mundo del espíritu a mi atención. Él representó una grieta, rompió un velo que me cubría y ví algo más. Todos tenemos una descripción del mundo. Está la descripción del entorno social, y los videntes del México antiguo tienen otra, y me trajeron una nueva descripción.

Un día, sacó un libro de su bolsa y me dijo: “Creo que deberías leer esto”. Fue “Las Enseñanzas de Don Juan”. Llevé el libro conmigo y comencé a leerlo en el autobús mientras volvía a casa.

Me enganché de inmediato. Además, algo en mí se conmovió profundamente, y lo que comenzó a derramarse de mi ser fue casi una desesperación, una urgencia de asimilar todo lo que estaba leyendo. Nada de lo a que había estado expuesto en el pasado me había enganchado de esta manera. Terminé rápidamente el libro y con avidez compré el siguiente en la serie, y luego el siguiente. Estaba tan absorto con las lecturas que literalmente no podía dejar los libros, leía en cualquier momento que no estaba comprometido con otra cosa. Leía en los viajes en autobús a través de la ciudad, mientras estaba hombro con hombro con la multitud. Hasta leía mientras caminaba en la calle. ¡Caminaba con un brazo sosteniendo el libro al costado la altura de mis ojos para poder mirar brevemente y evitar tropezar con la gente, los edificios y el tráfico!

¿Qué tenía este conocimiento y la forma en que este conocimiento estaba siendo presentado en los libros por Castaneda, que me enganchó tan profundamente?

Cuando me hago esta pregunta, la respuesta que surge en mí es esta: porque no me hablaba intelectualmente; me habló corporalmente.

No era una comprensión como me habían enseñado, contextualizando el conocimiento a través de un proceso de la mente, que, en ese momento, significaba un proceso del cerebro, de la razón. Parecía como si mis propias células estuvieran absorbiendo la información y las ideas que estaba presentando, mi cuerpo en sí estaba siendo abordado, en todas partes a la vez. La mente y el cuerpo eran una sola unidad, despertando a la realidad de un mundo de energía. El aparato de percepción era mi yo completo. Tenía una genialidad que pertenecía a todos.

En la escuela, Alfano había despertado la conciencia del espíritu en mí, y esto inició una ávida búsqueda para descubrir tradiciones espirituales y cualquier tipo de información. Durante mi adolescencia y principios de los veinte, me involucré en el yoga y la cosmología hindú, asistí a charlas y meditaciones de diferentes yoguis, leí sobre la vida de Siddharta Gautama, el Buda, y me involucré en una línea de prácticas de budismo japonés. Durante más de un año, participé de forma recurrente en una comunidad que albergaba refugios tradicionales de nativos americanos de un linaje de Taos, Nuevo México, e incluso me convertí en portero, una posición de importancia como guardián del fuego durante las ceremonias. Aprendí shiatzu y leí a Lao Tze y el I Ching, haciendo lo posible por vivir sus principios en mi vida.

Pero nada resonó en mí como los libros de Carlos Castaneda. Me introdujeron al lado mágico del hombre, trajeron misterio a mi vida diaria y despertaron una sensación de maravilla, de posibilidades. Cuando los encontré por primera vez, él había escrito cuatro libros, así que, después de devorarlos uno tras otro, tuve que esperar hasta que se publicara su próximo libro. Calculé que parecía publicar un nuevo libro cada tres años, que reflejaba sus experiencias y evolución en su propio camino de conocimiento durante los interinos. Este ritmo continuó a lo largo de mis últimos años de adolescencia y veintes, incluso mis años como estudiante de medicina.

En ese momento, me convertí en asistente de un curandero filipino que realizaba cirugías energéticas en personas, que desafiaban la lógica, y entré en un círculo de sanación de Daime, una tradición sincrética de la cuenca del Amazonas que utilizaba la ayahuasca como medio para acceder a estados de percepción más elevados. para ayudar a las personas con enfermedades avanzadas o terminales. Pero uno después del siguiente, a pesar de que seguí aprendiendo y despertando con ellos, estaba ‘a medias’. Pensé: “Tal vez mi camino es así, no es asumir plenamente ninguna práctica o tradición, sino forjar la mía propia, a partir de un caleidoscopio de maestros”.

Durante todos esos años, convertirse en un estudiante formal de Castaneda no era una opción. No había ningún lugar para estudiarlo y ninguna otra fuente directa aparte de los libros mismos. Pero los libros no fueron escritos realmente como manuales para aprender, sino que fueron relatos directos de sus propias experiencias personales.

A mitad de camino durante mi entrenamiento médico, tomé dos años sabáticos de mis estudios formales para viajar por el mundo. Durante ese tiempo, era imprescindible ‘viajar ligero’. La mochila contiene todas las pertenencias, así que imagina que el espacio es precioso. Tal fue el lugar cardinal que los libros de Carlos Castaneda tuvieron para mí que llevé todos sus libros publicados en ese momento, nueve en total, en tapa blanda, en mi mochila!

Y me propuse utilizarlos como libros de estudio durante mis viajes. Quería captar una visión integrada, como un todo. Tomé notas, hice referencias cruzadas de premisas que tocó en diferentes momentos en diferentes libros y las practiqué mientras viajaba por el mundo, desde Australia hasta Asia, Europa y África. Me convertí no solo en un lector, sino en un amante, un practicante y un buscador de lo infinito.

Sin embargo, nunca sentí que era mi función buscarlo, ir a México para tratar de ‘encontrarlo’, como lo hicieron muchos lectores y practicantes de sus libros. Siempre me sentí, extrañamente, de alguna manera casualmente pero convencido de ello, que si mi destino era verlo alguna vez, iba a venir por sí mismo, la vida me iba a brindar la oportunidad en vez de que yo la forzara. Pero nunca imaginé que se haría realidad.

Nunca hubiera soñado o imaginado que mi destino unos años más tarde me llevaría a conocerlo personalmente y convertirme en su alumno directo. De hecho, contra viento y marea, para un niño científico normal, criado en el otro extremo del planeta Tierra, el destino, de hecho, orquestaría asombrosas coincidencias que conducirían a esa realidad. Pero eso, amigos, es una historia para otro momento.

Mi historia de ¿Cómo llegué a Ixtlán?

how Carlos Castaneda inspires you contestPor Ariadna Vasquez Sansores

Mi nombre es Ariadna Vasquez Sansores. Soy de Campeche, Mexico, pero he vivido en la Ciudad de Mexico por muchos años y eso me hace sentirme parte de ella también. Me gustaría compartir la historia de cómo llegué a “Viaje a Ixtlán“. Una historia de aventuras y desventuras que fueron llevando – mi espíritu por inagotables senderos, hasta dar con éste y otros fantásticos libros de Carlos Castaneda. Esta es mi historia:

Pasábamos unos días de descanso con toda mi familia en U.S .A.
Una mañana salimos a un centro comercial, mi mamá fue con mi abuela a buscar unas cosas, y mis tías cuidaban de nosotros, éramos varios primos. En unos minutos que me distraje –o segundos quizá–, una persona que quizá había estado observado la escena y que vio que yo andaba por ahí viendo varias cosas, se acercó a mí, primero pensé que era vendedor de la tienda, ya que me enseñaba todos los juegos que no alcanzaba a ver por mi altura. En muy poco tiempo me sentí en confianza. Mis tías, que son increíbles y que quizá con tantos niños, no percibieron el acecho de aquella persona, no lo vieron en ningún momento, o quizá todo el mundo pensó que era vendedor de esa tienda.

Después de tener mi confianza, tomó mi mano y en un solo pestañeo, me encontraba ya, caminando con él… luego me cargó en brazos, nos dirigimos a las escaleras eléctricas del lugar, bajamos varios pisos, y en cada uno de ellos, recuerdo tratar de encontrar a mi mamá con la mirada, quizá la vería por ahí con la abuela y le gritaría fuerte , pensaba…

Mi corazón comenzó a latir a mil por hora, se me salía del pecho. Recuerdo también el sonido que hacían esas escaleras eléctricas, crujían, su olor de madera vieja y algo de barniz recién puesto. Cada detalle del lugar se ha grabado en mi memoria, están guardadas esas memorias en todas las células de mi cuerpo. Lo puedo sentir y escuchar en mi corazón.

Solo con cerrar los ojos y pensar en la escena, y todo se va desenvolviendo con detalles precisos. Con él caminé horas en la calle, en un momento me cargó y lo abracé. Nunca le grité, yo había confiado en él.
Me sentía destruía y con mucho miedo, lloraba, pero mis lágrimas salían con el más oscuro silencio. Él trataba de secarme las lágrimas, mientras me hablaba para calmarme, su voz… la recuerdo incluso muy bonita , muy tranquila.

¿Pero por qué quería llevarme? , ¿a dónde me llevaría?…
En un momento , después de llorar con mucha pena de ser escuchada, me dije : “Ari, esta será tu nueva vida”.
Me resigne a vivir con alguien más, no opuse resistencia… No supe decir: “¡¡¡¡NO!!!!”. Tenía mucha vergüenza de gritar.

Y me fuí a su lado , llorando en silencio y abrazándolo fuerte de nuevo.

Algo pasó por su cabeza, que no logro descifrar, me devolvió al mismo lugar. Regresamos todo lo andado hasta que llegamos, después de horas de caminar de regreso, nos encontrábamos en el mismo punto de partida, en el mall de donde me había separado de mi familia. En poco tiempo la policía me encontró y yo regresé a mi familia

Por esta experiencia, crecí llena de miedos, miedo a perder a mis seres queridos, miedo a que ellos me perdieran a mí. Crecí insegura y solitaria , siempre con pensamientos existencialistas. Siempre pensando en qué sería si muriera o murieran mis padres, o si simplemente desaparecieran y nunca volviera a verlos. Crecí pensando sobre el sentido que tenía estar aquí en la tierra.

Durante mi infancia, tuve 2 profesores increíbles. Uno de ellos nos enseñó que las tareas de casa y de nuestro salón de clases, limpiar nuestro escritorio, limpiar los cristales, barrer la estancia o el salón de clases, barrer y limpiar mi propio cuarto, lavar los platos y todas esas tareas, podían hacerse con elegancia, con diversión, con música. Toda actividad podía hacerse con magia, si sólo ponemos el deseo y la atención necesaria para que así sea.

El otro profesor nos llevaba al campo, nos hacía admirar la naturaleza, dormir sobre las hojas secas y sentir la diferencia de dormir sobre las hojas frescas, observar las estrellas y ver de cerca los insectos y cada hoja bonita que se atravesaba en nuestro camino. Él nos leyó fragmentos de “ Viaje a Ixtlán “ que todavía recuerdo con el corazón vibrando.

Tenia como 17 años cuando, mi primo y mejor amigo del alma, leyó para mí varios fragmentos de los libros de Castaneda, me leyó partes del “Don del Águila”, fragmentos de “Una realidad aparte”, “ Viaje a Ixtlán “… y ahí encontré los enunciados y frases que habían quedado conservados en mi memoria profunda, de días de primaria y de mi profesor que me inspiró a amar la naturaleza. Ahí me conecté con ese sentimiento de búsqueda de libertad, de liberar mi mente y mi espíritu del dolor contenido por la pérdida del ser de mis entrañas, y por los miedos con los que me abatía día y noche .

Cuando Pelu me prestó. “Viaje a Ixtlán “, y lo leí, empecé a recordar los capítulos leídos en la infancia, encontré la magia y el misterio que necesitaba para empezar a entender, encontré los códigos para una comunicación profunda con mi psique. Nos sentábamos a observar el cielo con un nuevo amor, con nueva vista, las tormentas en el mar, tenían lenguajes ocultos que éramos capaces de descifrar , las estrellas brillaban con una matemática especial nunca antes comprendida, la tierra era un sueño posible. Me senté a observar mis miedos. Y encontré a la vida, como el más fabuloso de los misterios.

Los libros llenaron mi espíritu de anécdotas fabulosas, que quería soñar y vivir. Ahora, muchos años ya han pasado desde aquellos sucesos, y veo con más claridad las otras aristas de esta historia y de mi propio cosmos.

No odio al hombre que me raptó y me devolvió, y pienso que quizá creamos una conexión de amor y aceptación por el otro. Quizá él ahí descubrió que aunque intentara separarme de ellos no podría realmente robar mi amor por ellos, y la conexión que tiene mi alma con cada miembro de mi amada familia. Quizá se conectó telepáticamente a mi lenguaje abstracto, quizá vio mi corazón que le hablaba amorosamente, y entonces… me regaló la vida de nuevo.

Yo sigo en contacto con esos sentimientos, los exploro, los revivo, los abrazo y respiro, para luego liberarlos al cosmos y aprender.

Me levanto contenta, y muy agradecida.
Vivir dentro de este misterio, con todas sus aristas, turbulencias, texturas y tonalidades, a todas luces, es un honor y es un placer.

Gracias.

Con mucho cariño siempre, Ari

Concurso: Como los libros de Carlos Castaneda te inspiraron!

How Carlos Castaneda Inspires You Contest

¡Estamos lanzando un divertido concurso para ganar la participación en nuestros talleres en vivo en la ciudad de México, Inglaterra y Moscú! Este concurso te inspirará a reflexionar y recapitular la primera vez que leas los libros de Carlos Castaneda. ¿Qué te atrajo? ¿Qué te inspiró? ¿Cuántos años tenías? Únete a nuestro concurso en línea en Facebook y publica tu propia historia aquí: Concurso “Cómo te Inspira Carlos Castaneda”.

¡Encuentra aquí ejemplos de historias acerca de cómo nuestros instructores se inspiraron con los libros!

Mi Introducción al Mundo de los Chamanes del México Antiguo

How Carlos Castaneda Inspires You contestPor Tom Reavley

Mi nombre es Tom Reavley y vivo en la ciudad capital de Guanajuato, México, aunque crecí en los Estados Unidos. Mi historia es acerca de cómo me desvié de una carrera convencional como abogado y encontré mi verdadero camino con corazón.

Acababa de regresar a California después de terminar la carrera de derecho en la costa este y estaba emocionado de que al fin comenzara mi carrera profesional como abogado en una gran bufete de San Francisco. Después de tres años de matrimonio, ahora también estaba cumpliendo mi promesa a mi esposa de ayudarla a regresar para terminar su licenciatura en la Universidad de Stanford, donde nos habíamos conocido. Todo iba muy bien. Incluso vivir en una casa de estudiantes casados ​​era una alegría: el invierno de 1974 fue húmedo y las colinas de Stanford, visibles desde nuestra cama, eran de un verde brillante.

Un día después del trabajo, mi esposa mencionó un libro que podría interesarme, parte de su lectura asignada en un curso titulado la psicología de la percepción. El libro era Las Enseñanzas de Don Juan, y lo leí en mi viaje diario de ida y vuelta al trabajo. Me maravilló el coraje del joven antropólogo al experimentar aterradoras experiencias inducidas por las drogas. El segundo libro de Castaneda, Una Realidad Aparte, ya había sido publicado y leí este libro con más avidez que el primero. Parecía lleno de una filosofía práctica que era diferente de cualquier otra que había estudiado y que realmente me emocionó. Sin embargo, los relatos de las experiencias de Castaneda con plantas alucinógenas que llenaron los primeros dos libros me desanimaron. Aunque imaginé que podría arriesgarme a tomar esas plantas si estuvieran disponibles y si tuviera a alguien como don Juan para supervisar la experiencia, ni don Juan ni las plantas estaban disponibles para mí y, en cualquier caso, no podía arriesgar mi carrera como abogado tomando una sustancia ilegal.

Luego leí el tercer libro, Viaje a Ixtlán, una experiencia de la que nunca me recuperé. Hasta ese momento en mi vida, no puedo recordar haber leído un libro más de una vez. Durante los próximos años, probablemente leí Viaje a Ixtán al menos veinte veces. En la introducción, Castaneda explica que finalmente se había dado cuenta de que las verdaderas lecciones no eran las experiencias con las drogas, sino las recomendaciones de comportamiento que hizo don Juan –lecciones sobre cómo endurecer la vida y dejar de vivir como si uno fuera inmortal–. Estas lecciones fueron tan asombrosamente simples y, sin embargo, hermosas que no me cansé de leerlas. Quería experimentar esta magia por mí mismo. Por otro lado, en esta etapa de mi vida, acababa de completar una intensa formación legal de tres años en Harvard, que inculcó el valor de la lógica, la razón y el escepticismo. Nadie me haría el tonto.

El desafío fue: ¿cómo puedo probar estas afirmaciones que hace Castaneda, al menos para mí mismo? Necesitaba evidencia, y tuve que acumularla sin ningún contacto personal con don Juan o Carlos Castaneda. Un día, después de un período de práctica continua, de repente me di cuenta de que podía mantener la visión de todo dentro de mi campo visual de ciento ochenta grados a la vez, sin centrarme en ningún punto en particular. Para mí esto fue increíble. Sutilmente obligó a mi mente a un estado temporal de silencio.

Leí todos los demás libros a medida que fueron publicados y cada uno me dio un impulso de energía y emoción. Un domingo de febrero de 1995 estaba en un restaurante de mariscos con mi familia política. Desde el otro extremo de la mesa, mi hermano menor se levantó para mostrarme una página del catálogo de un centro espiritual de retiros en Nueva York que describía un seminario de fin de semana con Florinda Donner-Grau y Taisha Abelar, dos aprendices de don Juan y asociadas de Carlos Castaneda. Mi hermano sonrió y dijo que él y mi madre me habían nominado para asistir y checar este evento para ellos.

Fue como una sacudida eléctrica: Castaneda patrocinaba un evento para el público en general, después de 25 años de esfuerzos para mantener el anonimato en su vida privada. Intelectualmente, mantuve cierta distancia y dudas. Tal vez el seminario revelaría que estas personas eran un montón de charlatanes que solo intentaban ganar algo de dinero con los crédulos lectores de los libros. En el nivel emocional, me enganché de inmediato: iría al seminario pase lo que pase. ¿Cómo no iba a asistir, después de aferrarme a los libros como una balsa salvavidas durante 20 años? No era exactamente como mi fantasía de que Castaneda y don Juan llamaran a mi puerta y me invitaran a unirme a ellos. Nadie vino a decirme cuán grande era o cuánto me necesitaban. Por otro lado, no parecía una decisión trascendental.

Iba a ir a un seminario de fin de semana. Tuve tiempo y pude pagar el costo. Fue solo un experimento sin inconvenientes. Sin embargo, una parte de mí ya sabía que se me acabó el juego, que la ilusión de la continuidad predecible de mi vida estaba a punto de romperse. El proceso aparentemente lento y sin prisa de ser arrastrado al “intento” de los chamanes del México antiguo se estaba acelerando. No pude resistir. Más importante aún, algo esencial en mí no quería resistir. Dio la bienvenida a este intento con los brazos abiertos. Estaba llegando a casa.

Cómo me familiaricé con las obras de Carlos Castaneda.

How Carlos Castaneda Inspires You ContestPor Anastasiya Ganich

Mi nombre es Anastasiya Ganich y vivo en Moscú. Tenía 24 años cuando rompí con un novio, porque su familia no me aceptó. Tuve que escuchar muchas palabras desagradables e injustas sobre mí. Me dolió y empecé a enfermarme.

Mi madre me llevó a una mujer joven, una curandera, para que me restaurara enérgicamente. Comencé a asistir a sesiones médicas, y esto coincidió con mi larga búsqueda de la práctica energética que deseaba emprender. Después de un corto tiempo comencé a aprender esta técnica, logré ciertos resultados, ayudé a los miembros de mi familia y luego a otras personas.

Durante 5-6 años antes, mi madre se sometió a cirugía y tratamiento por cáncer de mama. Ella derrotó a la enfermedad y ahora continúa buscando opciones para mantener su salud. El sobrino de mi padrastro era un oncólogo principiante, y de alguna manera, en una conversación con mi madre, le contó sobre el interesante autor Carlos Castaneda y le aconsejó que leyera algo de sus libros.

Mamá me contó sobre esto y me pidió que comprara estos libros para ella. Pronto fui a la única tienda de literatura esotérica en Moscú “The Path to Yourself”. Compré todos los libros de Carlos Castaneda disponibles en ruso, publicados por la editorial Sofía. Estos fueron tres voluminosos libros anaranjados; todavía se conservan en mi biblioteca. Mi madre leyó un poco y los dejó en el estante cerca del televisor.

En una de las reuniones con el sanador, le pregunté si sabía algo sobre Carlos Castaneda y sus libros. Ella respondió que lo había leído, pero no le convenía. Yo decidí probarlo. Pronto recogí el primer libro “Las Enseñanzas de Don Juan” y no lo solté hasta que lo leí todo. No fue fácil.

El texto era rico y complejo, la fuente era pequeña, tuve que esforzarme los ojos, los volúmenes son pesados. Pero los llevé conmigo, seguí leyendo en todas partes, en cada oportunidad. No me avergonzaba que no entendiera los conceptos que se presentaban en los libros. Algo en el texto, en su ritmo, llamó mi atención, y no quería parar.

Pasó algún tiempo y un día llegué tarde al trabajo. Estaba nerviosa. En el metro leí otro libro de Carlos Castaneda. No noté nada y me sumergí por completo en el texto. Mi lectura fue interrumpida por un joven que se inclinó hacia mí y me dijo: “Chica, ¿no sabes que los acechadores no leen libros en el metro?”

Levanté la vista con sorpresa y, sin recordar su rostro, tercamente respondí: “Estoy leyendo”, y seguí leyendo. Este día y ese encuentro dejaron una marca profunda en mi vida. Desde entonces, los libros de Castaneda han dejado de ser una lectura emocionante para mí, han adquirido una profundidad emocional para mí y durante años se han convertido en la clave del profundo afecto y amor. Lo que sucedió entonces fue indudablemente una maniobra del Espíritu, porque sólo a través de fuertes emociones y sentimientos fue posible atraparme.

Seis meses después, en 2004, asistí a mi primer taller de Tensegridad en Moscú, y las enseñanzas de Don Juan gradualmente se convirtieron en un elemento de mi práctica espiritual.

La siguiente etapa de mi conocimiento de la sabiduría que se estableció en los libros de Carlos Castaneda fue en 2011, cuando experimenté un fuerte choque emocional y físico. Mi mundo colapsó y con él yo también. Ese año, Aerin, Miles y su hijo Axel llegaron a Moscú. Visité ese primer taller de Being Energy en Rusia. La participación en este seminario me salvó. Y no lo digo sólo por decirlo.

Luego siguieron los módulos del programa de entrenamiento y una profunda inmersión en la práctica de Being Energy. Se me abrió la siguiente etapa. Suave y elegantemente, el conocimiento de los videntes del México antiguo fue introducido y entretejido en mi vida diaria. Es un camino largo y hermoso lleno de descubrimientos inesperados.

Y ahora, después de 7 años, en 2018, nuevamente estoy en un umbral. El conocimiento y las prácticas que Carlos Castaneda ha develado para nosotros se están convirtiendo en parte de mis actividades profesionales. En el verano seré co-líder del taller BE en Moscú. Es increíble los lugares a donde el Camino con el corazón puede conducirnos.

En ese entonces, en 2003, ¿podría pensar en algo como esto? Abriré con valentía esta puerta y aprovecharé esta oportunidad. Siento en mí una fuerza vibratoria y no permitiré que las dudas y miedos interfieran conmigo. Creo en mí misma, ‘Ya me di al Poder que mi destino rige’. Siento una profunda gratitud por el regalo que Carlos Castaneda nos dio, invitando a través de sus libros al maravilloso mundo de la vida real.

Cómo me conecté con los libros del Nagual

how Carlos Castaneda inspires you contestPor Erika Gavin

Me llamo Erika Gavin, soy italiana y vivo en México desde hace 22 años. Mi historia es sobre el momento en que descubrí los libros de Carlos Castaneda y habla de cómo se movieron y me apoyaron para el comienzo de un gran cambio en mi vida.

Estaba inscrita al primer año de la facultad de psicología de Padova, después de salir de una preparatoria que me había encaminado hacia la arquitectura y no lograba sentirme en mi lugar ni allí ni en ningún otro lado. No estaba segura de que la universidad en aquel momento fuera mi camino, sentía las clases frías y los conocimientos a los que tenía alcance no llegaban a mi corazón. Vivía con mis padres, tenía 18 años y en la casa había mucha tensión. Mi padre no estaba de acuerdo con el hecho de que yo estudiara psicología y mi madre me daba un poco de dinero a escondidas para apoyarme. Yo hacía trabajos cuando podía, como mesera o lavando carros, hasta que abrí una imprenta en sociedad con unos amigos, que no funcionó. Me sentía en un momento de transición donde nada era claro y todo había perdido significado, color e impulso. Pedía al espíritu, con el que siempre me comunicaba a mi manera desde niña, un ejemplo de algo que pudiera seguir y me hiciera sentir de nuevo entusiasmada por estar viva y conectada conmigo misma, algo que me ayudara a encontrar mi lugar.

Un día un amigo vino a verme para traerme el libro de “Las enseñanzas de Don Juan” de Carlos Castaneda. Me dijo “te lo traje porque sé que es justo para ti, a mí no me convenció mucho, pero estoy seguro de que tú lo vas a entender”. Desde niña siempre había sido muy inquieta, y me interesaba hablar frecuentemente sobre la muerte, la vida y  la existencia, cuestionando todo. También me sentía muy atraída hacia lo místico y el misterio y la magia escondidos detrás de la fachada de las cosas ordinarias.

El libro me atrapó desde el principio, me hizo sentir algo nuevo, era como si vibrara y tuviera una energía diferente de lo que conocía. Acababa de leer varios libros sobre el holocausto y sentía mi ánimo envuelto en una nube negra. Leyendo a Castaneda experimenté la sensación del sol del desierto revitalizándome y me di cuenta que era posible experimentar el mundo de una manera más emocionante de la que conocía. Sentí inmediatamente que había algo allí que era la respuesta a lo que había pedido. Cuando terminé el libro busqué a los demás y fui leyéndolos uno por uno tan rápido como pude. Viaje a Ixtlán me llenó de asombro y resonó muy adentro de mí. Me hizo sentir que era posible llegar a casa, a este lugar interno que anhelaba; mi mente no lo entendía completamente, pero mi cuerpo lo supo en un instante. Como describía la vida, la muerte y los poderes que gobiernan este mundo me hacía brincar el corazón, quería sentirme parte de todo eso y ser capaz de entregarme a esos poderes. Sentí que el espíritu me mostraba un camino hacia donde siempre había anhelado ir. Muchos conceptos y descripciones que leía me calmaban y me hacían experimentar una felicidad profunda.

Los libros me dieron un gran impulso y despertaron mi curiosidad. Quería saber y conocer más y explorar aquel mundo de alguna manera. Seguí mi instinto y mis ganas de viajar, dejé la facultad de psicología y me preparé para ir a México. Mi primer viaje duró pocos meses, pero México y su gente me encantaron y maravillaron, así que regresé con la idea de establecerme allí por un tiempo. Aún sigo en México hoy en día y estoy muy agradecida por todo lo que he vivido y aprendido y por encontrarme transitando un camino con corazón.

Cómo me familiaricé con los libros de Carlos Castaneda

how Carlos Castaneda inspires you contestPor Andrei Perov

Hola a todos! Mi nombre es Andrei Petrov, vivo en Moscú, Rusia.

En esta historia corta, quiero compartir con ustedes una historia sobre cómo me familiaricé con los libros de Carlos Castaneda.

Siendo un niño, siempre busqué algo más que fuera más allá del mundo que me rodea.

Al principio, literalmente viví cuentos de hadas rusos y sus personajes mágicos y omnipotentes. Al volverme un poco mayor, me enamoré del estilo de fantasía con sus amables y malvados magos, transformaciones mágicas y artefactos místicos.

Luego, los libros sobre budismo, yoga e incluso religión fueron reemplazados. A pesar de que muchas de las lecturas estaban en mí y eran cercanas, la imagen general del “camino” aún no cuadraba. Tal vez no estaba listo para percibir este conocimiento, pero tal vez la abundancia de la terminología inusual que estaba presente en estos libros. Durante un tiempo también me dediqué a las artes marciales, pero los elementos de agresión que entraron en ellos no me sentaron bien.

Y finalmente, en el tercer año de estudios en el instituto, dos amigos cercanos me hicieron un regalo de cumpleaños. Fue el primer libro de Carlos Castaneda “Enseñanzas de Don Juan”. Este momento coincidió con el período en que necesitaba tomar la sesión de verano, que olvidé al instante. Durante varios días no salí de la casa, leyendo el libro desde la mañana hasta altas horas de la noche, hasta que lo dominé por completo.

Desde las primeras páginas me quedó claro que las historias descritas en el libro tienen un significado muy profundo para mí. Tenía la sensación de que por fin conocí a mi fuente: todo apareció y encajó.

Estaba feliz y emocionado con el conocimiento que se abrió en el libro de Castaneda. Sin embargo, en ese momento, no me di cuenta de que este era solo el primer paso, y tal vez el más fácil, en un largo, ya veces peligroso, viaje hacia el conocimiento y el poder.

Siguiendo la “Enseñanza de Don Juan”, leí todos los otros libros de Castaneda y sus asociados, recogiendo una “colección” completa, emitida por la editorial “Sofía”. En ese momento, a finales de los años 90 del siglo pasado, los libros literalmente se tenían que cazar: buscarloe en ferias, así como esperar nuevos libros que aún no se habían publicado.

Hoy en día no leo libros tan a menudo como antes. Principalmente me acerco a ellos en esos momentos en los que quiero encontrar respuestas a preguntas inusuales o resolver situaciones extraordinarias. Una observación interesante es que al abrir el primer libro que me atrae, en un lugar arbitrario, tiendo a encontrar lo que estoy buscando, a veces después de leer un par de páginas, y con frecuencia un solo párrafo.

Además, en comparación con las primeras lecturas, comencé a notar la intensidad del contenido y el significado de toda la obra escrita por Castaneda. Para un lector abierto con un cierto nivel de energía, literalmente un par de frases son suficientes para un cambio que dure toda la vida.

Concluyendo mi historia, quiero expresar mi amor y profunda gratitud a Carlos Castaneda por sus libros, un regalo invaluable que nos dejó a todos, así como traductores y editores que trabajaron en las primeras ediciones rusas.

Como una de las prioridades de mi vida, opté por transferir aún más este conocimiento a las personas interesadas para no dejar que se pierda en el mar de la información digital sin fin y de fácil acceso.

Lo que mi Maestro Carlos Castaneda me Enseñó Acerca de la Muerte

Mis amigos Tom y Susanne de Hawaii me enviaron un mensaje de texto el sábado pasado:

“Durante unos quince minutos nos estuvimos preparando para morir. Y fue real. Y estábamos tranquilos. Qué regalo. Qué lástima que no pudiste venir para disfrutar de la diversión “.

Sonreí y exhalé. Llegué a Los Ángeles unos días antes después de pasar dos semanas con ellos en Hawai. Estaban bien. No estaban siendo sarcásticos. Ambos son terapeutas altamente educados que se jubilaron y ahora viven en la gran isla de Hawai. Son encantadores, inteligentes y audaces. Para ellos, un encuentro con la Muerte, como lo experimentaron cuando la alerta de amenaza de misiles sonó en sus teléfonos, fue un regalo.

Carlos Castaneda me dijo que la muerte está en todas partes: al atardecer, al final del día, cuando cae un pétalo de rosa, en la parte inferior de la página que estás leyendo, al final del aliento estás tomando. Pensar en la muerte nos catapulta a nuevas reflexiones, en una profunda gratitud por el simple pero poderoso acto de estar vivo. Es, según Castaneda, lo que le da ventaja a los guerreros.

Las enseñanzas de Castaneda sobre la muerte fueron una de las principales razones por las que dejé mi trabajo, mi novio, mi tribu y mi vida en Buenos Aires y me mudé a Los Ángeles hace 23 años. Leí sus libros cuando era adolescente y tuve la oportunidad de conocerlo y trabajar con él. Su maestro, Don Juan Matus, era un yaqui de Sonora, México y el líder de un linaje de videntes. Don Juan le transmitió su conocimiento a Castaneda, y él me lo pasó a mí.

A lo largo de los años de mi aprendizaje con Castaneda, habló sobre la muerte a menudo. Decía que la muerte es un recordatorio para estar alerta, un punto de referencia para comportarse con amabilidad, un impulso para establecer prioridades, una inspiración para el cambio o para sacudirse la mezquindad de las preocupaciones cotidianas.

A menudo me encontré atrapada en pensamientos contraproducentes, preocupándome por los pequeños detalles de la vida cotidiana, como estresarme por los exámenes de mi escuela, mi desempeño en el trabajo y lo que otros pensarían de mí, o las 15 libras extra que no podía eliminar. Él observó mi agitación y me preguntó:

“Ya que lo peor que te puede pasar ya está sucediendo –morirás algún día–, entonces ¿qué tan importante es realmente tu confusión interna? Verdaderamente, piénsalo.”

La presencia de la muerte y el hecho de que no sabía cuándo y cómo iba a morir me ayudaron a librarme de mis propias preocupaciones y a aportar claridad, determinación y sentido de propósito a mis acciones.

“¿Qué es lo que realmente tenemos, excepto la vida y nuestra propia muerte? Lo que hay que hacer cuando estás impaciente, don Juan me dijo, es girar a tu izquierda y pedirle consejo a tu muerte. Nos liberamos de una inmensa cantidad de mezquindad si tu muerte te hace un gesto, o si la vislumbras, o si solo tienes la sensación de que está ahí mirándote “.

Una vez, durante uno de mis primeros almuerzos con Castaneda y sus colegas en un restaurante en Santa Mónica, él me preguntó: “¿En qué crees que vale la pena pensar?”

“La muerte”, dije. No estaba tratando de complacerlo o escaparme con una respuesta fácil. Experimenté la muerte como la pérdida de seres queridos, como un final que me dejaba con un vacío y una tristeza sin resolver, una angustia difícil de descifrar. Evitaba reflexionar o incluso pensar en la muerte; y, sin embargo, ahí estaba, sentada junto a Castaneda en mi búsqueda para aprender más sobre la muerte.

Una serie de recuerdos me llegó en primer plano cuando volvió toda su atención hacia mí, curioso por saber más sobre eso.

Compartí con él algunos encuentros con la muerte que todavía estaban presentes en mi cuerpo. La primera vez que me encontré con la muerte, tenía ocho años y me enfermé de fiebre reumática. Pasé un año postrada en cama con fiebre alta. En un caso tuve una experiencia “fuera del cuerpo”, donde me vi literalmente separada de mi cuerpo, sobre la cama y mirándome en la cama.

La segunda experiencia que tuve con la muerte fue cuando tenía 14 años. Encontré cadáveres flotando en el río de la Plata en Buenos Aires, durante la dictadura militar que torturó y asesinó a miles de personas inocentes.

Luego, cuando tenía 17 años, salí de la ciudad con mis amigos para pasar las vacaciones en la playa. Su auto era algo pequeño para seis personas y yo no cabía bien. Mi madre no me dejó ir con ellos y tuve que ir con mi tía y mi primo. En la autopista, en el camino a la playa, el automóvil de mis amigos se estrelló contra un camión y los cinco murieron al instante.

Un par de años después de ese incidente, me caí al suelo de una discoteca cuando bailaba embriagada y tuve una convulsión. Mi corazón literalmente dejó de latir por unos segundos y me produje un corte severo en la cabeza.

Después de ese incidente, me tomó algunos años regresar a mi cuerpo. Lentamente cambié mi vida por completo. Comencé a comer saludablemente, cambié mi trabajo, cambié a mis amigos. Comencé a mostrar interés en las modalidades de sanación, en el crecimiento interno y en la espiritualidad. Todo me llevó a conocer a Castaneda en 1995.

“La muerte te ha tocado y te ha dado una segunda oportunidad”, me dijo ese día en el restaurante. “Nuestro encuentro con la muerte es inevitable. Va a suceder. La pregunta para ti –que es la pregunta para todos nosotros–, es: “¿Cómo vas a ir a ese encuentro? ¿Cómo vas a usar tu tiempo?”.

Este es el primer artículo en una serie llamada “Lo que Carlos Castaneda me Enseñó Acercad de…”. Estaré compartiendo algunas de las cosas más valiosas que recibí durante mi aprendizaje con Castaneda y que han cambiado la forma en que vivo mi vida. ¡Estén pendientes! Y visiten energylifesciences.com para aprender más acerca de nuestra comunidad.

El Capullo Mágico – Como Recuperé mi Relación Con mi Hija!

Por Tom Reavley

Una noche subí a un taxi en la Ciudad de México con mi hija y una amiga.  Llevábamos a mi hija con un curandero famoso de la ciudad.  Esta noche había una lluvia ligera y las luces de la ciudad se reflejaban el las calles mojadas.  Para el D.F., el tráfico estaba tranquilo y procedimos hacia el barrio de Coyoacán.  

Estaba emocionado y a la vez nervoso–esta cosa de ir con un curandero, y más con mi hija, era tierra desconocida.  Ella confía en mí, pero realmente yo no entendía nada–la única cosa que me sostenía era un sentido de lo mágico alrededor, de estar en un capullo protector mientras viajábamos a la cita.

La historia empezó unos tres meses antes.  Creía toda mi familia que mi mamá estaba a punto de morir y nos reunimos en su ciudad al lado oeste de los Estados Unidos.  Fue la primera vez que había visto a mi hija en seis meses; ella acababa de graduarse de la universidad y trabajaba lejos de mi.  

El vínculo emocional entre nosotros quedó dañado después del divorcio cinco años antes.  Nos veíamos y hablábamos, pero existía una barrera–no alcanzábamos a ser realmente honestos uno con otro como antes.  Sin embargo, me enteré de sus problemas de salud y, cuando mi mamá se recuperó, decidí arriesgarme a proponerle a mi hija que viera un curandero en México, aunque estaba casi seguro que lo iba a rechazar.  

Probablemente nunca le habría mencionado el tema si no me hubieran pasado unas cosas extrañas, apuntándome en esta dirección.  Un día comía con un grupo de personas en San Luis Potosí.  Una mujer de la Ciudad de México empezó a hablar de la autobiografía de Alejandro Jodorowsky.   Me fascinaron sus comentarios y decidí que me gustaría leer el libro si lo podía encontrar.  Regresé a mi departamento en Guanajuato la misma noche, y mi compañero del departamento, quien no sabía nada de mi conversación en San Luis, me ofreció el mismo libro de Jodorowsky.

 Ni lo había leído pero dijo que se le ocurrió que me interesaría.  Me quedé con la boca cuadrada y leí el libro enseguida.  Me gustó mucho, sobre todo las historias de las experiencias de Jodorowsky con Doña Pachita, una curandera muy conocida en la Ciudad de México.  Años antes yo había leído sobre esta misma curandera en los libros de Carlos Castaneda.

 Jodorowsky escribió que Pachita ya se había muerto, pero que su hijo seguía el oficio de curandero en Paris.  Dentro de una semana estaba hablando con una amiga querida en Guanajuato y me mencionó desde la nada que había acudido al hijo de Pachita, que no estaba en Paris sino en la Ciudad de México.  Me ofreció presentar a mi hija con el “Hermano” (como se conocía el ser que hablaba por el curandero).  También nos ofreció hospedaje en la casa familiar en la ciudad.  

Una semana después de proponer ver el curandero a mi hija, ella me llamó y aceptó.  Lo más sorprendente fue que su mamá estaba a favor también.  Sentía que las cosas estaba arreglándose y fluyendo tan suave y natural que la única manera de proceder era aceptar y soltar el control.  Esta noche en el taxi, viajaba en un ensueño–el mundo era nuevo, casi desconocido.  Estaba maravillado de la calma y la valentía de mi hija, y tan agradecido a mi amiga por haber facilitado todo.  Hizo un enlace emocional con mi hija inmediatamente al conocerla y le ofreció un apoyo maternal incondicional.

El curandero le recomendó a mi hija una “operación” psíquica.  Después tuvo que mantenerse en reposo por cinco días, sin levantarse de la cama excepto para ir al baño.  Le recetó una dieta especial y unos tés herbales.  Durante esos días, yo la cuidé con toda mi atención y cariño como si fuera una bebé recién nacida  Hice los tés, fui al mercado del barrio a comprar la comida indicada, la acompañé en su recámara cuando no estaba durmiendo.  

Con tiempo la condición física de mi hija mejoró, pero creo que aun más importante fue lo que pasó entre nosotros.  Por primera vez desde mi separación de su mamá, volvimos a encontrar la confianza, la honestidad y el amor entre nosotros que se habían perdido.

Después de regresar a casa mi hija escribió a nuestra anfitriona Lilia.  Dijo que le estaba tan agradecida por haberle regresado a su papá.  Yo también le di las gracias a Lilia y a su linda familia por haberme ayudado a recuperar a mi hija.  Aun más allá, mi agradecimiento alcanzó y sigue alcanzando algo más abstracto pero tan real:  el alma energética de esta ciudad encantadora, que me envió a un mensajero en San Luis Potosí y a la anfitriona perfecta para mi hija, y que nos envolvió en su capullo sanador, un ensueño compartido que nunca olvidaré.

Cuicuilco, Donde Me Reconecto Con Mi Legado

cuicuilco

Por Aridana Vasquez

El Valle de México tiene movimiento y quietud en un mismo instante.

¿Y si explorando la ciudad nos encontráramos de pronto en este espacio inerte entre el caos y la quietud? Podríamos entrar y salir del laberinto de la ciudad con un solo pestañear, y así encontrar nuestro propia voz, nuestro propósito y legado aceptando nuestra dualidad del fluir de la luz y vida que somos y de la quietud, oscuridad y muerte que también somos.

cuicuilcoEn el intento por vivir el día en total consciencia, cada vez que puedo, salgo de mi trabajo y me tomo un momento para ordenar mis pensamientos.

Camino hacia Cuicuilco, la zona arqueológica mesoamericana del periodo preclásico localizada en el sur-este del valle de Méjico, es traducido como el Lugar donde se hacen cantos y danzas. Esta ciudad tan lejana en el tiempo lineal aparente, y a la vez tan presente, la siento en plena conexión con mi espíritu ancestral. Ha sido siempre un refugio de ideas, un refugio silente de mares en calma para mi propia tempestades. Y se encuentra en plena ciudad, cerca de mi trabajo!.

Cuando llego a Cuicuilco respiro profundo y una recolección de antiguas memorias, me lanzan volando a ese espacio aislado y detenido en el tiempo. Siento que Cuicuilco me llama, y que quiere compartir conmigo sus secretos. Me gusta sentirme protegida por sus campos de lava. Las erupciones del Volcán Xitle sepultaron y destruyeron a Cuicuilco. Este desastre provocó la dispersión de la cultura Cuicuilca hacia Toluca y Teotihuacán; sus habitantes tuvieron que renacer y fortalecerse de nuevo.

cuicuilcoQuizá sea la energía de todo ese espacio cubierto de lava, las miles de vasijas y huesos que quedaron atrapados en la roca volcánica, en contención; quizá sean esos secretos cubiertos y atrapados en aquellas erupciones del Xitle donde la lava eternizó el momento. Como cuando estoy aquí parada se suspende mi tiempo y se aclara mis pensamientos.

Cuicuilco se abre a mis ojos como un núcleo vigoroso de energía reparadora.

Su pirámide circular me trae el recuerdo del viento que fluye sin barreras y limpia mi ser dual, lo despierta.

Me siento con el libro de Ernesto Sábato, “Sobre héroes y tumbas”  y esta oración llama mi atención:

“Un Misterioso acontecimiento se procede en estos momentos: anochece.”

cuicuilco¿Qué pasaría, entonces, si realmente viéramos pasar los días ir y venir , envueltos en el  misterio?…

¿Cómo serían nuestras vidas si nos dejáramos sorprender por la complejidad del anochecer?

¿Si realmente pusiéramos toda nuestra atención en una sola rotación terrestre, y al final del día encontráramos otras respuestas sobre nuestra especie o sobre nuestro ser?

¿Qué siento yo de verme aquí, en este instante, en este espacio de tiempo?”

Me hago estas preguntas desde que era muy pequeña: pensaba siempre en la dualidad de la vida y la muerte. Cuando sentía miedo, de un momento a otro, el viento venía a calmar mi espíritu… el viento de una noche llena de misterio.

cuicuilcoEn Cuicuilco, el viento fluye y pasa silbando una música para mi adentro, y a veces se topa con las aristas de mis pensamiento. Su pirámide circular se siente fluir, abrazando y reconstruyendo cada idea, cada pensamiento hasta su liberación; la redondez de su pirámide principal lo hace posible. Así se recibe el canto y la danza del lugar, sin obstáculo alguno; solo fluye y emprende vuelo a nuevas percepciones. Mis preocupaciones diarias desvanecen y danzo en el silencio. Me corazón se abre aún más y un ímpetu por reconocerme como parte de este misterio que me envuelve.

El viento toca mi mejilla mientras me recuerda “Estoy aquí, celebró mi tiempo, mis pasos, mi obscuridad y mi propio canto. Soy la vía donde confluyen los tiempos. Crece mi corazón”.

Soy vida.”

 

 

Nuestros Órganos Tienen su Propia Conciencia y Podemos Hablar con Ellos

organs have their own consciousness

Mi maestro Carlos Castaneda me enseñó esto:

Nuestros Órganos Tienen su Propia Conciencia y Podemos Hablar con Ellos

Este año marca el 20 aniversario de la partida de mi querido maestro y guía Carlos Castaneda. Lo conocí a mediados de los años noventa como un joven médico que buscaba un significado más profundo en mi camino como sanador para las personas.

Mi vida me trajo a él sin buscarlo.

Poco tiempo atrás, como residente médico en Bariloche, Argentina, había querido adentrarme en el conocimiento médico. Vengo de una familia de médicos y científicos, donde el trabajo arduo y la dedicación a la ética de la verdad tenían un gran valor.

our organs have their own consciousnessGracias a las altas calificaciones que había conseguido, la suerte y un poco de osadía, logré entrar en un programa único y prestigioso en el que me dejaban como la persona a cargo de ER (sala de emergencias) cada cuatro noches. Fue una inmersión total emocionante en la vida hospitalaria lo que me permitió lidiar con todo tipo de problemas médicos y emergencias. Prácticamente viví en la clínica y asistí en traumas, derrames cerebrales, ataques cardíacos o nacimientos de niños.

Tuve la experiencia de lidiar con decisiones de vida y muerte, de ver el misterio del cuerpo sanar milagrosamente y la presencia de la muerte en mis manos. La vida fue rápida y sorprendente. Sin embargo, crecía en mi el deseo de una visión más amplia y más abarcadora.

En muchas ocasiones, las herramientas que me habían dado como médico occidental no me podían ayudar con lo que se necesitaba; solo podía llevarme hasta un punto y una visión más holística se convirtió en una necesidad.

Uno de esos días, durante mi turno de noche, un paciente en mi guardia murió.

Estaba pasando la noche después de una cirugía menor y desarrolló un edema agudo de pulmón que lo llevó a ir a un paro. Lo moví a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) e intenté resucitarlo, pero no pude. Más tarde resultó que un medicamento cardíaco clave que el paciente necesitaba no había sido registrado en su tabla y nunca se lo habían dado. Él no debería haber muerto. El evento me llevó a reevaluar profundamente el significado de mi profesión y mi vida en general. La escuela de medicina no me dio el contenedor para estas situaciones. Incluso consideré dejar la medicina.

Dejé Argentina de regreso a EE. UU., mi país de nacimiento. Entonces, allí, la casualidad y el destino me hicieron conocer a Carlos Castaneda en persona y todo cambió en mi vida.

Cuando lo conocí, me invitó a almorzar, a un restaurante cubano local llamado Versailles que frecuentaba. Recuerdo que, cuando me invitó, me dijo que quería saber más sobre mí, pero apenas abrí la boca durante el almuerzo. Estaba muy animado todo el tiempo, y me hizo reír tanto con sus historias que mis músculos del vientre me dolían mucho. Tenía una presencia tan cautivadora y encantadora que me absorbió por completo.

Al final, mientras caminábamos hacia el automóvil en el estacionamiento, se acercó y casi en un susurro dijo que la razón por la que estábamos allí ese día era porque yo podía ser un puente entre el chamanismo que había aprendido de su maestro, don Juan Matus, y el mundo de la salud y la medicina.

En ese momento, no tenía idea de lo que esto significaba, pero su mensaje de una inteligencia y energía superiores en juego en la vida cotidiana llegó a llenar exactamente el vacío que había encontrado en mi vida médica habitual. Me enganché por completo.

Un aprendizaje directo que significaba estar abierto a nuevas ideas.

Con el tiempo, Carlos Castaneda se convirtió en mi mentor y guía. Dijo que no podía huir de mi destino y me animó a volver a la medicina. Pero él me dio el contenedor más grande, abrió lo que para mí era un nuevo paradigma en ese momento, que hoy, décadas más tarde, ha surgido en la ciencia y en nuestro entendimiento colectivo: que no existe tal distinción entre la mente y el cuerpo;

más bien, que somos una red de energía e información que se entrecruza en todas las direcciones entre la mente y el cuerpo. Los péptidos y otros productos bioquímicos transmiten los mensajes de nuestros pensamientos y nuestras emociones en todas partes, la percepción afecta el comportamiento y el comportamiento cambia la misma fisicalidad de nuestro cerebro y cuerpo, los recuerdos de nuestras experiencias de vida se almacenan en los órganos y en nuestra fascia y,

más que un individuo definido y aislado, somos más como una cooperativa de muchas voces, incluida una mayoría de ADN extranjero de un microbioma que hasta nos influencia aspectos fundamentales de nuestra identidad, como nuestros rasgos de personalidad, como un estudio pionero de la Universidad de California , Los Angeles (UCLA) recientemente mostró.

our organs have their own consciousnessTodo en nosotros está cambiando y evolucionando, no aislado, sino en una profunda resonancia con nuestro entorno, como la calidad del campo electromagnético emitido por nuestros corazones, que puede causar cambios específicos en los cerebros de las personas que nos rodean.

Ahora sabemos que podemos ingresar en estados de meditación profunda a través de la práctica y luego estos estados pueden causar cambios definitivos en todos nuestros principales mecanismos reguladores como la longitud de los telómeros (un biomarcador clave para la vida celular), las cascadas de inflamación y la reparación celular . Estas y otras conductas pueden cambiar la expresión misma de nuestro genoma a través del paisaje epigenético que ahora reconocemos como un entorno pluripotencial altamente fluido en el que vive nuestro cuerpo.

Lo que mi maestro Carlos Castaneda me presentó fue este mismo punto de vista. Utilizaba un lenguaje diferente, pero su sintaxis tenía las mismas implicaciones y conclusiones. Amplió el alcance de las posibilidades de mi experiencia humana y la de mis pacientes. La ciencia moderna y los antiguos principios y prácticas chamanísticos se unieron en una unidad de vida similar: nuestro mundo interno del cuerpo y la mente.

Lo que significa ‘Puedo hablar con mis órganos internos’

Una práctica que Carlos Castaneda me enseñó fue “hablar con mis órganos”. La idea era simple: así como existe el yo en general, también hay muchos aspectos individuales más pequeños de ese yo, representados en mis propios tejidos y órganos. En el dinámico mundo de la información dentro de mi cuerpo, hay una conciencia individual en cada uno de mis órganos. Nuestros órganos almacenan recuerdos y también contienen información. Y pueden hablar con nosotros. El gran yo puede entrar y establecer un diálogo con los diferentes órganos y tejidos.

En más de veinte años de talleres de enseñanza y práctica clínica, he encontrado que esto es muy preciso y de gran valor práctico para comprendernos a nosotros mismos y lo que nuestros cuerpos están experimentando.

A veces, veía a Castaneda ‘hablando con su hígado’, por ejemplo. Él hablaba con él de una manera muy amable, agradeciéndole todo el trabajo que habían hecho.  Acariciaba sus costillas justo donde está el hígado, y también se detenía y  un momento para “escucharlo”.

Se han identificado más de 500 funciones vitales en cada célula hepática, 24/7. Es el órgano que organiza y distribuye nuestros nutrientes y recursos internos. En nuestras ocupadas vidas modernas, tiende a sobrecargarse. Almacena material “en exceso”, no solo fisiológicamente sino también en nuestra Conciencia.

our organs have their own consciousnessNuestro estrés está ‘almacenado’ en el hígado.

Cuando nuestro hígado se ve abrumado, también se pone rígido e interfiere con otros órganos vecinos, como el estómago y los intestinos, o nuestra sensación de calma en el corazón.

Nuestros órganos pueden decirnos muchas cosas. Por ejemplo, un paciente que acudió a un tratamiento por estreñimiento severo, había recibido ayuda estándar de médicos como el aumento de fibra y ejercicio, ablandadores de heces e incluso antidepresivos, con resultados débiles. Durante la consulta, usando imágenes guiadas, establecimos una conversación “entre su ser superior y su colon”, y su colon le dijo que la razón por la que sostenía su movimiento era porque se sentía atrapado en el trabajo. Tenía una disputa a largo plazo con su socio comercial que no estaba siendo resuelta.

El colon estaba almacenando ese componente emocional y perceptual de su vida interior.

Entonces se dio cuenta de que había sido muy rígido en su posición sobre la disputa y necesitaba seguir adelante. El día después de que firmó los documentos de disolución tuvo una evacuación intestinal y en un mes recuperó su ritmo regular.

Otro ejemplo fascinante de cómo nuestros órganos almacenan información y experiencias de vida, incluso cosas muy específicas y detalladas, fue informado por Paul Pearsall, Ph.D., en su libro The Heart’s Code. Escuché acerca de esta cuenta por Ron Hulnik, Ph.D., uno de los fundadores del prestigioso programa de Psicología Espiritual en la Universidad de Santa Mónica, donde estoy muy emocionado de estar actualmente cursando una Certificación. Pearsall, un neuropsicólogo clínico en el Departamento de Donantes de Trasplantes de la Universidad de Arizona, describe cómo los receptores de órganos asimilan los recuerdos y los rasgos de personalidad del donante. Él cuenta el caso de una niña que había recibido un trasplante de corazón de otra niña que había sido asesinada. Pronto comenzó a tener sueños y recuerdos de haber sido asesinada, que finalmente se volvió tan vívida y detallada que su madre lo denunció y llevó a la policía a identificar al asesino real y probar el caso en la corte. La implicación de un evento tan inequívoco hace que sea innegable que los propios órganos, independientemente, son capaces de almacenar un alto nivel de especificidad de información.

¿Cómo hablo con mis órganos?

our organs have their own consciousnessHay dos pasos y una regla para hacer esto.

El primer paso es hacer algo para calmar la conversación mental y estar presente. ¡Esto puede ser un minuto enfocándonos en nuestra respiración, o incluso en una sola respiración!

El segundo paso es dirigir nuestra atención a un órgano particular con una actitud de investigación y establecer un diálogo.

La regla es que cuando hacemos una pregunta, tenemos que ser directos, como si estuviéramos hablando con alguien justo frente a nosotros, y luego hacer una pausa y esperar lo primero que se nos viene a la mente, sin condiciones previas. Puede ser un pensamiento, una imagen o un recuerdo. Podría ser la sensación de algo que podría aclararse en un momento posterior.

La regla significa que es información espontánea que se formula en nuestra Conciencia en la pausa inmediatamente después de dirigir la pregunta al órgano.

Algunas veces, no necesita ser siquiera una pregunta; todo lo que parece ser necesario es dirigir nuestra atención al órgano con la intención de verlo y escucharlo.

La Práctica.

Para el próximo momento, cierra los ojos y deja que tu atención cambie del mundo exterior al mundo interior. Simplemente puedes dejar que tu cuerpo libere cualquier tensión que no necesite, ahora mismo.

En un barrido desde la cabeza hasta los pies, simplemente examina todo tu cuerpo con tu atención y deja que cada músculo se relaje, deja que cada articulación se ablande, dejando que se abran todos los nervios, que se abran la circulación y la piel. Y deja que tu cuerpo lo haga a su propio ritmo.

Ahora, abre tus ojos interiores y dirige tu atención al órgano con el que quieres hablar, escuchar o simplemente mantener el espacio. Permítete usar tu imaginación completa y vivirla dentro de ti.

¿Has tenido algún problema con la salud de este órgano? Conéctate con estos síntomas, y específicamente con las emociones que estos síntomas surgen en ti. Mantén en sintonía con estas emociones por un momento. No los juzgues ni trates de cambiarlos, solo está con ellos.

Ahora, comienza a hablar con el órgano, como si fuera una persona con la que estás hablando. Una persona que también eres tú o un aspecto de ti. Manten una actitud de aprecio, compañerismo y apoyo. Esta parte de ti ha estado sufriendo y quieres estar allí para ello. Exprese cariñosamente al órgano su apoyo en este momento. Habla con el órgano como si fuera tu propio hijo de 5 años.

Haga preguntas simples y directas tales como:

“¿Por qué estás sufriendo?”

“¿Cómo se relaciona esto con mi vida en este momento?”

“¿Cómo puedo ayudarte para que te sientas mejor?”

“¿Hay algo que pueda hacer para que detengas este síntoma?”

our organs have their own consciousnessRecuerda, no prejuzgues ni descartes lo que surja cuando preguntas. Dedique un momento o mientras sientas que estas presente en este diálogo, o simplemente siéntate en presencia del órgano, sosteniendo allí tu Conciencia.

Cuando estés listo, agradece a tu órgano por estar disponible. Pide permiso para seguir dialogando en el futuro. Sal a tu propio ritmo e inmediatamente toma en cuenta la experiencia y la información que proviene de ella.

Les recomiendo que escriban esta información.

Ahi esta.

Simplicidad misma!

Lo que Aprendí en mi Encuentro con La Venerable , Líder de la Tradición Solar Maya

Querida Comunidad,

Hace un par de semanas fui invitada a enseñar movimientos de Being Energy® en un evento especial guiado por Nah Kin, la Venerable Abuela en Mérida, Yucatán. Nah Kin, La Venerable, es la líder de la Tradición Solar Maya y por los últimos 10 años se ha dedicado por completo a descargar los Códigos de la Nueva Era Maya. Formada por su propia abuela en el conocimiento y las artes Mayas, La Venerable es auténtica. Lo sentí. Se sintió como un llamado. Conocerla fue algo que yo había estado esperando, sin saberlo, por varios años: una conexión con el conocimiento de la Tradición Solar Maya.

Llegué a Cancún temprano por la tarde el lunes y viajé en autobús por cuatro horas, llegando a Mérida justo antes de la medianoche. Me encantó compartir este viaje con Ariadna, mi chaperona, que se unió a mí en la aventura. Al día siguiente estábamos listas y llegamos a la “Casa del Sol” con entusiasmo y propósito.

Nah KinLa Maestra Loly nos recibió con afecto cálido y La Venerable Nah Kin nos hizo sentir en casa. El evento se enfocaba en la mujeres, para recordar la esencia femenina divina al conectarnos con nuestras matrices y con la energía del Sol, como fuente de energía y como fuente de conciencia. ¡Oh, qué deleite!

Hubo muchas visualizaciones guiadas y meditaciones que incluian a la imagen del Huevo Dorado como fuente de creación y la imagen del Dragón Dorado como una fuente de conexión con lo divino. Oramos a la Virgen de Guadalupe en su día, con velas y quemando copal. Entonamos canciones guiadas por La Maestra Chantal, la hija de Nah Kin.Nah Kin

El rezo que invoca a Kinich Ahau, el Dios del Sol, los cantos, el bálsamo especial que me fue rociado para limpiar mi aura, usar una banda amarilla en mi frente y una faja roja alrededor de mi cintura, todo ello creó una atmósfera de conciencia acrecentada y de propósito. Me sentí muy conectada con el conocimiento y los rituales, como si siempre hubiera estado ahí. Era mi hogar, era mi gente. Me sentí muy agradecida.

La Venerable compartió mucha información y conocimiento interesantes, incluyendo actualizar las ideas y creenciad que nuestra cultura sostiene acerca de la menopausia y sus –quizá no tan agradables– síntomas. La Venerable nos enseñó que este período es el momento en que las mujeres se transforman en la mariposa que puede realmente volar: es un período para renacer, para la auto-regeneración. Es el momento precioso para ser libres y seguir el llamado interior a crecer y a evolucionar. La Venerable también habló acerca del Calendario Maya y como el 21 de diciembre de 2012 marcó el final de un período más largo y el inicio de uno nuevo; y que, 52 años después, alrededor de 2064, habrá un período de renacimienco para la humanidad.

Nah Kin

La Venerable compartió una increíble cantidad de información; pero lo más importante para mí fue cómo lo hizo: con autenticidad, honestidad, vulnerabilidad y profundo amor.Nah Kin

Fue un auténtico deleite guiar a todos los participantes en secuencias de Pases Energéticos, incluyendo la Forma Reuniendo Energía y La Serpiente Emplumada: Kukulcan. Estoy agradecida por haver vivido esta experiencia única.

 

A final de cuentas, me percaté de cuanto se juntan lo que enseña La Venerable y lo que enseñamos en Being Energy®. Ahora estamos conectados estrechamente con ella y con toda la gente maravillosa que trabaja con ella. ¡Estamos anticipando crear pronto un evento juntos!

Ensoñando hacia adelante,

Aerin

 

Por Qué Pienso en mi Legado Cada Día

“Cada  pedacto de conocimiento que se convierte en poder tiene a la muerte como su fuerza central. La muerte le da el toque final, y todo lo que toca la muerte se convierte en poder “. – Carlos Castaneda

A casi nadie le gusta hablar sobre la muerte. Al menos a nadie en mi familia, mientras yo crecía. Y, sin embargo, la muerte estaba sucediendo.

Cada semana iba con mi madre al cementerio para llevar flores a mi padrino, que falleció cuando yo tenía dos años. Luego, le llevábamos flores a mi hermanita que no salió viva del útero cuando tenía ocho años. Entonces, llegó más muerte. A mi abuela, luego a mi novio, luego a mi hermano, luego a mi propia madre, luego a mi padre. Había asistido a docenas de funerales. La muerte me ha estado persiguiendo, guiándome de alguna manera, animándome a establecer prioridades, dejar de lado mis obstinadas ideas antiguas y abrazar otras nuevas. Mi propia muerte es algo en lo que pienso a menudo.

Una de las razones por las que me enganchó el trabajo de Carlos Castaneda sobre las enseñanzas de los videntes del México antiguo fue porque hablaba de la muerte casi a diario. Escribió sobre la muerte en sus libros y vio a la muerte como el máximo enemigo y la liberación final. Una fuerza imposible de superar e incluso comprender; y a la que, sin embargo, un guerrero podría ofrecerle una gran pelea.

Una de las formas en que la muerte nos inspira, como lo hizo Castaneda, es haciéndonos pensar en dejar un legado atrás para que otros puedan superar sus miedos y conectarse con quienes realmente son, “un ser de energía”.

Con Castaneda, aprendí la gratitud y a vivir cada momento como el último. Antes de subir al escenario el primer día de un taller, me decía: “Ve y da lo mejor de ti porque no sabes si es tu último día. Vívelo como si fuera “.

Cuando pienso de esta manera, que hoy, esta semana o este mes puede ser el último de mi vida, instantáneamente me siento agradecida y me doy cuenta de lo precioso que es cada momento. Cuán poderosos son todos y cada uno de los pensamientos que pienso. Cómo no hay mejor momento para comenzar a vivir intencionalmente y crear mi legado que ahora.

De una manera intelectual, comencé a pensar en lo que quería hacer con mi vida mientras aprendía de Carlos Castaneda. Constantemente, él me preguntaba: “¿Qué quieres hacer con tu vida?” No tenía ni idea. Él me preguntaba: “¿Qué huella quieres dejar atrás? ¿Qué impresión quieres dejar todos los días?

En ese momento, entendí lo que estaba diciendo a nivel intelectual. Pero el nacimiento de mi hijo llevó mi comprensión a un nivel completamente nuevo, a un nivel físico, a un nivel tangible. Mi bebé estaba justo frente a mí. Empecé a pensar, ¿quién quiero ser para esta persona? ¿Qué tipo de madre? ¿Qué tipo de principios, qué tipo de creencias, qué tipo de mundo quiero dejar para él y la próxima generación?

Eso fue hace 10 años. Ahora pienso en mi legado todos los días. Activamente tomo decisiones que se alinean con el mensaje de mi vida. Debido a la forma en que me presento a mi vida a diario, la forma en que me relaciono con los demás, ESO es mi legado. Dejo una huella donde sea que vaya.

“Además de mi hijo, otra área importante de mi legado son las clases en línea del Camino con Corazón que creé con mi esposo, el Dr. Reid. Empezamos a enseñar estas clases en línea para la autoinvestigación y el descubrimiento a principios de 2010. ¡Ahora estamos a punto de lanzar nuestra 25ª serie!

Una maravillosa comunidad de líderes, artistas, amas de casa, maestros y profesionales de más de 26 países se reúnen todos los domingos para practicar secuencias de movimientos y respiraciones. Los guiamos a través de una serie de ejercicios para perfeccionar nuestra atención, estar presentes y permanecer fieles a nuestro compromiso de crecer en todas las áreas de nuestras vidas.

El Camino con Corazón, Lidera tu Legado, comienza el 3 de diciembre. El enfoque de este ciclo es encontrar maneras creativas de tomar las riendas de nuestras vidas y ser los conductores de nuestro destino. Liderar tu legado significa salir de la mentalidad de la víctima y hacerte cargo. Se trata de la transición de la mentalidad que dice: “No hay nada que pueda hacer al respecto”, a “Sí, puedo hacer algo al respecto, puedo co-crear mi vida”. Liderar tu legado significa vivir intencionalmente con un propósito de prosperidad que haga tu vida plena y encienda cada acción y cada paso que das con amor y vitalidad!

La serie tiene una duración de 12 semanas, con clases todos los domingos del 3 de diciembre al 25 de febrero. La configuración del programa es realmente única, lo que te permite aprender en un formato de clase en vivo en línea mientras te conectas con nuestra comunidad global de estudiantes.

¡Las clases se dirigen a todo tu ser, y no solo los domingos! Recibes alentadores correos electrónicos diarios y semanales para apoyarte entre clases. También puedes participar en pequeños grupos de testigos para establecer relaciones con otras personas fuera de la clase.

¡No es demasiado tarde para registrarse en nuestra serie del Camino con Corazón! Comienza tu viaje hoy!

Schweibenalp Retreat Highlights: We Had A Great Time!

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Dear Community ,

What a dream-like and wonderful experience we had last weekend in Schweibenalp!

schweibenalp retreat

We stayed at an incredibly unique center, located in the midst of the beautiful Swiss Alps, 4,000 feet high! It was the perfect place to restore our energies and get in touch with our dreaming body, our energy body.

We practiced standing sequences of movements, emphasizing breathing and the opening the chest area. Then, we practiced movement sequences while laying on a mat, focusing on lengthening our connective tissue and recalibrating our nervous system.

We also meditated and spent time connecting to our breath, to our source of consciousness, and to our hearts. Another highlight from the retreat was the food! We shared delicious homemade organic foods that included vegetables from the Center’s Permaculture Garden. schweibenalp retreatschweibenalp retreat

We were blessed to experience different temperatures and  weather changes throughout the weekend. We arrived to light rain. The next day was sunny and warm. We just had to take a  walk through the forest to a magical green lake!

Fog moved in the next day and we spent the day inside a cloud. Literally!

Some participants experienced “Lucid Dreaming” for the first time, a state of being conscious and aware in one’s dreams.
Other participants mentioned that in the past, they weren’t able to remember their dreams. But,  after the first night at the workshop they were able to remember their dreams clearly.

At the end of our weekend, we were moved by listening to feedback from our participants, including Michael who said the experience has been “life-transforming” for him.

After taking so many workshops in the past, I finally feel that I do belong here. In the past I felt isolated. I used to be loyal to others, but never to myself. Now, I’ve set a new intention for myself: to be loyal to myself and to my heart always. I can feel the change within me already and it feels great.schweibenalp retreat

It’s truly amazing to be a part of our wonderful community. For those of you who missed our Schweibenalp retreat and those who joined us, we’ve got something special planned for you next year!

Save the date for July 27th- 30th! We will be hosting a four day workshop in Worcester, U.K. to explore our legacies.

What kind of legacy do you want to leave? What legacy has been left before you? These are the kinds of questions we will explore.

Together, we will  acknowledge the gifts of our ancestry, unleash wisdom buried at the core of our life experiences, deepen our knowledge and connect to our higher power. Get more information here!