Mi Primer Almuerzo con Carlos Castaneda

Hace más de 20 años, durante mi primer almuerzo con Carlos Castaneda en un restaurante cubano local (uno de sus lugares favoritos), él me presentó una de las más importantes premisas de un guerrero: la Libertad de Percepción. Aprendí que mis interpretaciones y creencias no son inalterables, sino el producto de una repetición no cuestionada. Castaneda me instó a cuestionar mis pensamientos, a observar más profundamente mis creencias. Luego dijo que mis creencias se almacenaron en mi cuerpo, y cuestionándolas no sólo podría liberar mi percepción, sino también impulsar la sanación de cualquier dolencia y restaurar mi vitalidad.

Aerin-SeeingPodría percibir el mundo como misterioso, insondable, lleno de posibilidades. Podría ensoñarme a mí misma de nuevo. Sería libre.

¡Era un hermoso día soleado en Los Ángeles! Mis amigas Cecilia y Rosa y yo llegamos al restaurante alrededor de mediodía. Castaneda ya estaba allí, sentado a la cabecera de una grande mesa con varias personas. Él nos recibió y, jalando una silla de una mesa vecina, indicó que me sentara entre él y Florinda Donner-Grau, escritora y colega cercana de Castaneda.

El restaurante estaba lleno y los clientes hablaban en voz alta, tan fuerte y animadamente como pueden ser las familias latinas, como la mía. Me senté entre Florinda y Castaneda. Me sudaban las manos y sostenía una sonrisa apretada entre los dientes. Estaba hambrienta. Como de costumbre, me había quedado sin energía. Criada en Argentina, mis hábitos de desayuno consistían en un cappuccino y un croissant. Siguiendo las sugerencias de Castaneda, había estado evitando ambas cosas -la cafeína y el azúcar- porque, según él, los estimulantes agotan los sistemas de energía. En el hotel donde me quedé la noche anterior, era difícil encontrar cualquier otra cosa salvo azúcar y cafeína por la mañana, así que opté por saltar el desayuno.

Había volado desde Argentina a los EE.UU. por primera vez para asistir a un taller que Castaneda estaba llevando en Culver City sobre las Artes de los chamanes del México Antiguo. Había leído sus libros durante años, y practicado los movimientos que su maestro le enseñó con un pequeño grupo de amigos en Buenos Aires. Me apasionaba y admiraba su trabajo. Sin embargo, allí estaba sentada junto a él, en un almuerzo que había anhelado mucho, paralizada, con el estómago vacío, y la sensación horrible de ser una perdedora. Quería esconderme debajo de la mesa.

Sin embargo, yo estaba mirando la mesa con ojos de oso hambriento, en busca de pan, buscando el camarero. “¡Oh, querida, tienes hambre! Espera aquí “, dijo Florinda y abandonó la mesa. ¡Florinda era enérgica y estaba alerta!

Castaneda, aparentemente consciente de mi estado de ánimo, dijo súbitamente: “Los pensamientos que están pasando en tu cabeza no son creación tuya: Son el producto de la socialización”, aseveró con una gran sonrisa, mostrando todos sus dientes. “Un pensamiento repetitivo conduce a la fijación. Por ejemplo, señorita, si en el fondo de tu cabeza sigues diciéndote a ti misma que no eres lo suficientemente buena, ¿adivina qué?”, y esperó mi respuesta.

“¿No voy a sentirme lo suficientemente buena?” Supuse, tratando de complacer.

“Sí.  Y tendrás el azúcar baja en la sangre “, afirmó como si hubiera leído mis pensamientos. Yo sufro de hipoglucemia y pensé que era extraño que él viera de inmediato eso en mí.

“Hemos sido condicionados a creer que nuestros pensamientos son reales y que nos definen, pero, ¿es así? «Cuestiona tus pensamientos», me dijo Don Juan hace 30 años. Y aún hoy en día es un gran consejo… Coman algo”, dijo a todos, señalando con su barbilla la mesa en cuanto el camarero comenzó a servir platos con pescado, arroz y frijoles para todos. “Necesitas energía para que tu punto de encaje se mueva.”

Le oí mencionar el punto de encaje bastante durante ese fin de semana. De acuerdo con los brujos de su linaje, el punto de encaje es un área dentro de nuestro campo de energía, del tamaño de una pelota de tenis, que se encuentra entre los omóplatos a un brazo de distancia del cuerpo físico. Lo importante acerca del punto de encaje es que es donde traducimos la energía pura, tal como existe en el universo, en algo perceptible, y luego interpretamos lo que percibimos. La conciencia o percepción se lleva a cabo por medio de la alineación entre la energía dentro de nosotros y la energía fuera de nosotros; el punto en el que esta alineación sucede es nuestro punto de encaje.

Los científicos, los chamanes, los buscadores espirituales y otros han pasado cientos de años tratando de encontrar cómo este proceso se lleva a cabo. De acuerdo con la tradición de los chamanes del México antiguo, el punto de encaje responde a la pregunta. Si el punto de encaje está suelto y flexible, nuestra percepción y capacidad de interpretar el mundo que nos rodea es mejorada y cambia de manera fluida en la medida en que es estimulada por nuevos filamentos de energía que pasan a través de él. Si el punto de encaje, por otra parte, se vuelve fijo o sólido, nuestra percepción e interpretaciones se vuelven limitadas y estáticas.

“Puedes cuestionar tus pensamientos y liberarte de aquellos pesados que no quieres tener”, Castaneda continuó con su encantadora entonación española. “Una vez que empiezas a ser más flexible en tus pensamientos y en tus articulaciones, el punto de encaje ya no está fijo. Tú eres libre de cambiar tus pensamientos y percibirte a ti misma y a los demás de maneras más edificantes”.

Yo lo había visto el día anterior enseñando movimientos con facilidad, como si bailara en el escenario. Era fuerte y flexible, y nos animó a todos a ser así.

“Dirige tu atención a lo que realmente te importa. No seas una babosa. Usa tu energía y tiempo para manifestar lo que sea que intentes”, agregó. Luego, casi en un susurro, dijo, “Mi tiempo se está acabando: para mí son cinco para las doce. Lo que me interesa ahora es saber qué vas a hacer con lo que te voy a enseñar”.

Ese fue realmente el primer día de mi aprendizaje formal, que continúa hasta el día de hoy. Aún cuando Castaneda ya no nos acompaña en su forma física, todavía me enseña a través del legado que dejó. Me introdujo al mundo de los antiguos videntes en las formas tradicionales en las que él fue introducido a ese mundo, y me volví consciente tanto de mí misma como del mundo que me rodea como una fuente de inagotable creatividad, improvisación y crecimiento.

Hoy en día todavía estoy creciendo y enseñando a través de la organización que fundé con el Dr. Miles Reid, llamada Being Energy. Aprendí cómo liberar viejas creencias almacenadas en mi cuerpo y sanarme a mí misma de la hipoglucemia y la diabetes. Recuperé la alegría de vivir, mi entusiasmo por el movimiento, y mi sed de aprendizaje. Hoy en día, nutro a mi cuerpo con alimentos saludables y nutritivos. Hoy sé que soy suficiente.

Castaneda me inspiró a vivir mi vida como un camino con corazón, no sólo cambiando mi punto de encaje y viviendo mi vida desde el corazón, sino también accediendo a un estado de conciencia acrecentada que él describió como “ver energía tal como fluye en el universo,” concediéndome la libertad de seguir el flujo de la vida y del crecimiento que está abierto a todos nosotros.

LO QUE ÉL ME ENSEÑO ES LO QUE VOY A COMPARTIR CON USTEDES EN LA PRÓXIMA SERIE DE CLASE EN LÍNEA: El Camino Con Corazón.

Únete a estas clases para:

  • Aprender a soltar creencias no saludables y a liberar la respuesta de sanación de tu cuerpo
  • Romper la cadena entre los juicios sobre ti mismo y tu biología
  • Dar a luz tu propia definición de libertad
  • Liberar tus articulaciones y el tejido conectivo para arrojar luz sobre los patrones inconscientes de movimiento y pensamiento
  • Lograr el bienestar a través del movimiento, la visualización, y algo que llamamos recapitulación (reformular tus experiencias)
  • Unirte a una comunidad mundial para obtener apoyo donde sea que te encuentres.

Las clases del Camino con Corazón de Being Energy pueden marcar una diferencia dándote la libertad de experimentar salud y una mayor conciencia de lo que has deseado durante mucho tiempo.

Testimonios:

Tom Reavley:

“Las clases del Camino con Corazón son la mejor manera que conozco para cambiar mis hábitos y llegar más allá de lo que me ha limitado en el pasado. Aunque amo los  seminarios y talleres de fin de semana, su maravilloso brillo cuando terminan generalmente se desvanece con demasiada rapidez. Por otro lado los cambios reales que he hecho han sido el resultado de un esfuerzo constante y la repetición frecuente. Estas clases del Camino con Corazón alimentan mi espíritu y me han proporcionado un empuje constante hacia adelante, no sólo durante la clase semanal, sino también haciendo las tareas, que despiertan nuevas corrientes de posibilidades en mi vida diaria. Las reuniones opcionales de grupos pequeños (Grupos de Energía) entre las clases solo ayudan a consolidar este proceso de cambio. ¡Gracias!”

Inge Schouman:

“Desde mi infancia, yo creía profundamente en mi interior que no era importante en absoluto, que yo era insignificante, que nadie me veía y que no valía la pena hablar. No importa cuánto lo intentara, cuánto éxito tuviera en la escuela o en el trabajo, tarde o temprano iba a quedar fuera porque no era lo suficientemente importante como para ser notada siquiera.

“Los últimos ciclos del Camino con Corazón se centraron en la Intención y, por primera vez en mi vida, siento que puedo intentar conscientemente con propósito y confianza. El año pasado, fui despedida de mi trabajo después de 17 años de trabajar como asesora en comunicación. Mi primera reacción fue la de sentirme como víctima, pero la verdad es que había sido infeliz con mi trabajo durante los últimos tres años. Muy dentro de mí, yo estaba (inconscientemente) intentando dejar de trabajar allí. Después de que me despidieron, me tomó un tiempo digerir este “fracaso personal”; y cuando empezamos a Intentar en el Camino con Corazón recapitulé la relación con mis compañeros de trabajo. Comencé a asumir la responsabilidad y dejé de culpar al mundo exterior, que era muy atemorizante.

“Me comprometí con la intención de conseguir un nuevo trabajo en el cual sería feliz. Los muchos años de practicar diariamente los pases de energía de alguna manera me habían hecho alcanzar un punto de saturación. Al principio todo era un poco borroso, pero luego se aclaró. Un botón se activó en mí, y puedo decir realmente que por fin abrí mi corazón a mí misma y sentí la Intención como una fuerza que trabaja en mí. Empecé a decir ‘Te amo’ y podía sentir el amor por mí misma. Me permití dejarme ir con el fluir del día, y era mucho más positiva. De alguna manera sentí que era el momento de obtener un trabajo. Al cabo de cinco semanas, ¡¡bingo!! Pasé a través de una serie de entrevistas, y de un total de 25 personas, fui elegida junto con otras tres. Y luego, después de más entrevistas, ¡¡fui elegida!! Ahora tengo un maravilloso nuevo trabajo para el que estoy ¡súper motivada! ¡Siento mucha gratitud!”

3 comments on “Mi Primer Almuerzo con Carlos Castaneda

  1. Marie Kvarnström on

    Thank you so much Aerin and Inge for your beautiful stories! And congratulations Inge to your new job! Makes me happy!

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